Luis Ramos / El arte detrás de un disco

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Luis Cuervo se une a Voltar desde su trinchera para colaborar con el disco y aunque no es músico, es considerado un  miembro más de la banda. Diseñador de profesión, Cuervo se encargó de hacer los característicos artes que acompañan al disco, de entrar a la mente del grupo y salir con un cerillo para incendiar al mundo. “Todo fue un lapso de mes y medio”, asegura el ilustrador. Junto a Gerson (bajista) ya tenían experiencia montando eventos a pequeña escala con la productora «Rituales», ahora, tenían el compromiso de crear un concierto a la altura de un disco que fue trabajado con cuidado en todo detalle, según la banda, un toque del que se hable mucho tiempo después de que se apague el último amplificador.

A pesar que la principal responsabilidad recayó en Gerson y Cuervo todos estaban involucrados, desde el manejo y disposición de las luces en el escenario hasta la producción audiovisual que acompañó al grupo en cada canción. Todo tenía el toque de Voltar. “Era uno de esos espectáculos que no se iban a hacer siempre y valía la pena, así que por qué no hacerlo”, considera Daniel. El baterista sentía que la comunión que habían conseguido después de este nuevo disco los hacía más fuertes. 

“Cuando salí al escenario me sorprendí, y me dije, ‘toda esta gente nos está viendo’. Al principio te da un poco de miedo, pero la música, la energía y la vibra te llena, no te lo imaginás”.

La unión entre Voltar y su diseñador fue determinante, no solo para la realización exitosa de la gala, sino también por todo el concepto que acompaña el disco. “En los últimos tres años hemos visto el mundo arder con distintas situaciones. Guerra, conflictos, catástrofes… Todo esto vino a inspirar el disco”, explica Cuervo. El ilustrador asegura que a pesar de que las canciones no tienen letra, en la música de Voltar se refleja esas situaciones de ira o enojo, una crítica social forjada a base de sonidos. “Esa forma de ver fue la que influyó por completo en el arte que trabajé. Busqué algo que fuera directo, algo que complementara ese mensaje del grupo y que también generara emociones a quien tuviera el disco”.

La relación de Cuervo y la banda viene desde 2015, ahí empezó a escuchar las canciones, a medida que iban saliendo de los instrumentos del grupo. “Se tardaron un tiempo en las canciones, no porque no estuvieran listos, sino porque esperaban el sonido y las condiciones indicadas”, recuerda. El dibujante, inspirado por la música, empezó a trabajar en la identidad visual del disco, en establecer una estética adecuada, al punto de que tanto Voltar como el ilustrador no recuerdan si la música influyó en el arte o fue éste el que marcó el disco.

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