Hay que hacer algo si uno quiere salir adelante

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Arturo Menéndez


Dos películas y un corto componen la ficha cinematográfica de Arturo Menéndez. Su más reciente producción, “La palabra de Pablo”, será distribuida por HBO y Sony Pictures. El realizador está haciendo realidad el sueño que tenía cuando grababa con cámaras VHS o completaba los paisajes de sus proyectos con un celular.

Por Raúl Benitez.- El teléfono de Arturo Menéndez no deja de sonar. Falta un día para el estreno de su segundo largometraje “La palabra de Pablo” (2018) y el trabajo de promoción ha sido extenuante. “Ni siquiera me queda tiempo para comer”, asegura el realizador. Entre llamadas, ultima los detalles para mostrar a su más reciente hija en sociedad, en la pantalla de plata salvadoreña.

 

Menéndez tiene 39 años y su segunda película está cumpliendo muchos de sus sueños. Ha asistido a distintos festivales, ha sido estrenada en El Salvador y cuenta con HBO y Sony Pictures para su distribución en Estados Unidos y América Latina, respectivamente. “Esta película hace muchas cosas por primera vez, espero que su legado sea poner el nombre de El Salvador en el mapa de la industria cinematográfica”, comenta.

 

“La palabra de Pablo” es un proyecto que Menéndez tiene en la cabeza desde 2004. Su guión lo acompañó mientras vivió en Madrid, España. Entre lecturas redescubrió a Shakespeare y poco a poco la idea se fue gestando; pero no fue hasta que conoció al productor salvadoreño radicado en Canadá, Alfonso Quijada, que el filme empezó a cobrar vida.  

“Esta película hace muchas cosas por primera vez, espero que su legado sea poner el nombre de El Salvador en el mapa de la industria cinematográfica”,

Imagen relacionadaFestival de Cine Latino en Chicago, solo ha obtenido buenos comentarios. En la cinta se retrata a un joven que proviene de una familia de clase media alta que ha perdido su dinero y poder, por lo que decide abrazar al odio y la venganza, una cinta cuyo guion busca distanciarse de los localismo y plantea una historia más universal, que podría pasar en cualquier parte del mundo. Su primera cinta “Malacrianza” (2014) tocaba una problemática que aqueja a cientos de salvadoreños: la extorsión. Su personaje principal, don Cleo, está tratando de reunir la pequeña fortuna que le han pedido para seguir con vida. “… Pero también insisto, ‘Malacrianza’ también se puede entender en lugares con problemas de mafias y pobreza”.

La palabra de Pablo” es un drama familiar que sucede en un fin de semana en el Lago de Coatepeque. Un joven siente celos de la novia de su padre, una chica de su misma edad, y decide deshacerse de ella. En esta película su personaje principal es un villano, una suerte de Yago, tomado de la obra “Othello” de Shakespeare, un joven que no tiene escrúpulos para conseguir lo que quiere.

El nombre del director salvadoreño ha recorrido todos los medios de comunicación nacional. La noticia de la distribución de su película robó portadas y generó aplausos desde las redes sociales. Su perfil ya aparece en bases de datos cinematográficas de la internet como Rotten Tomatoes o IMDB. Ahora se siente más cerca de las grandes ligas del espectáculo. “Voy pisándole los talones, estoy esperando una oportunidad más grande que nos saque de las fronteras. También la podemos hacer aquí, le tengo mucho cariño y amor a este país”.

Pero no todo es crema sobre las fresas en la producción. “Yo nunca había trabajado a nivel de presupuesto, no sabía lo que eso era y ahí me di cuenta de los procesos burocráticos. Esto nunca pasó con “Malacrianza”, porque hice la película solo con el apoyo de mis amigos”.

En esa época todo era más sencillo, afirma Menéndez. El equipo de producción era más libre, no se sometían a ningún horario, ahora, con el apoyo que entregó el Gobierno de El Salvador a través de Pixels y otros financiamientos privados, conoció el látigo de la contabilidad, dónde si un recibo falta complica todo el resultado. “Este tipo de producciones da miedo, porque me quita la espontaneidad de hacer cosas, pero hay que acostumbrarse a ese ritmo de trabajos”.

Menéndez sigue recordando con gran cariño su primera cinta. Para él, “Malacrianza” es su película número 1. “Con todo y sus problemas, es el trabajo que más he disfrutado. Ahí era yo el encargado de todo el proceso, no habían compromisos, era más libre”.

El realizador se considera un abanderado del cine de autor, un apóstol de las producciones hechas con el corazón. “Es la voz”, afirma de inmediato, sin dudar. “Es un cuadro que un pintor pinta, es una canción que alguien escribe, es mi punto de vista. No estoy en contra de hacer cine por encargo, pero siempre es mejor mostrar tu voz”. Arturo considera que hacer proyectos de otros es más sencillo, te libera de muchas responsabilidades; siempre se debe luchar por sacar el producto, pero el trabajo terminan siendo la visión de alguien más.

A pesar del camino andado, reconoce que hacer cine no es fácil. “Cuesta hacer cine acá, pero también cuesta en China, en EE.UU. y en México. Todos tenemos los mismos problemas: el presupuesto, que no hemos hecho nada… Cuando hice “Malacrianza” tocamos un montón de puertas y no pasaba nada, don André Guttfreund (productor cinematográfico salvadoreño y el único centroamericano en ganar un premio Oscar) me apoyó, pero no había dinero”.

Después de la grabación de esa primera cinta, atravesó lo que llama “el túnel interminable de la producción”, un trecho por el que circulan varios realizadores mientras no logran terminar el proceso de postproducción audiovisual. “Al final toqué la puerta en México y ahí sí me abrieron, pero fue porque tenía algo. Hay que hacer algo si uno quiere salir adelante”.

“Cuesta hacer cine acá, pero también cuesta en China, en EE.UU. y en México. Todos tenemos los mismos problemas: el presupuesto, que no hemos hecho nada… Cuando hice “Malacrianza”

Entre sus proyectos más recientes se encuentra la grabación de una serie web colombiana que retrata la vida de los refugiados de las FARC en un ambiente fantástico para ellos: el centro de Bogotá. Su experiencia le empieza a abrir las puertas de otros mercados. “Algunos me dicen que no me costó hacer ‘La palabra de Pablo’. Yo vengo de hacer cosas sin nada, a mi nadie me ha regalado presupuesto. El premio Pixel me lo dieron por tener ya un proyecto con el que se buscaba ofrecer algo, no era mi primera producción, no era un aparecido”. Aún con las dificultades el cine salvadoreño está dando pasos de gigantes, según el director. Hay una nueva generación que se ha dedicado a estudiar mucho y que están escribiendo cosas interesantes. Yo les apuesto mucho, creo que esa generación terminará de dar el giro que el cine salvadoreño necesita”. Arturo cree que las cosas por fin están cambiando. Cuándo empezó a producir en 1999, junto a Jorge Dalton, los profesionales técnicos se contaban con una mano, ahora es más fácil conseguir equipos, hay más personas con talento, hay más ganas de producir. “De aquí a 10 años quisiera ver cómo está todo esto (el ambiente cinematográfico en El Salvador) y que me hicieran la misma pregunta”.

Este es el orden en el que Menéndez colocaría sus tres producciones según lo que ha sentido por cada una de ellas.
1. ¨La Malacriaza¨
2. ¨La palabra de Pablo¨

3. ¨Cinema Libertad¨

 

FICHA TÉCNICA.-
Nombre: La palabra de Pablo
Género: Drama
Director: Arturo Menéndez
Escritor: Arturo Menéndez
Actores: Paola Baldion, Carlos Aylagas, Leandro Sanchez Arauz
Fecha de estreno en El Salvador: septiembre 2018
Duración: 84 minutos
País: El Salvador, Canadá, Colombia y México

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